LOS EDIFICIOS DE CULTO

En el Libro primero Sacramental, con fecha 8 de Octubre de 1591, existe la siguiente anotación realizada por el cura accidental, por la muerte del titular de la parroquia:

"Falleció Pedro González, cura propio de este Lugar de la Nava de Coca, otorgó testamento ante Andrés Ayala, escribano de Coca...mandó lo siguiente: que a su entierro...más, mandó al Humilladero (ermita del Santo Cristo) que se hace en este Lugar mil maravedís, para ayuda a la obra de la ermita de San Sebastián del dicho Lugar un ducado, y para ayuda a la obra del Lugar de la Trinidad, un ducado, y a la ermita de Ntra. Sra. del Pinarejo, cuatro reales y también al Hospital del Lugar, una manta buena y el día de las honras, den de comer a doce pobres...y que todos sus bienes muebles, se vendan y den a los pobres...". (4)

ERMITA DE SAN SEBASTIAN

Estaba ubicada entre la carretera de Segovia y el camino antiguo de Coca a Santa María de Nieva (punto oriental del pueblo tocando la unión de los dos caminos y arroyo de su nombre). Hay muy pocas noticias de esta ermita: la citada obra del año 1591 y el informe del visitador del año 1706, prohibiendo los oficios divinos hasta que los vecinos, justicia y regimien­to la aderezaran, sin que se vuelva a tener más información de ella. Probablemente tuviera ya su cofradía, puesto que su libro de cuentas comienza en 1737 y en 1770 se sabe que Tomás Abel y su esposa María Gómez ingresaron como hermanos a cambio de vestir al santo y a San Blas, para quien también recogían limosna. En 1777, no estando conformes con la opinión del visitador como ocurrió con otras cofradías, según hemos visto, no aceptaron la imposición del cambio de ordenanzas, pero cuatro años después desaparece su pista de los libros. Su barrio era el del "caño" y hacían la fiesta el 15 de Febrero.

ERMITA DE LA TRINIDAD

Antigua iglesia del poblado de la Trinidad, en el camino del mismo nombre junto al arroyo de la Balisa, que en 1591 contaba con 8 vecinos, unos 30 habitantes. De la ermita aún se conoce su ubicación, cuyas ruinas permanecieron visibles hasta hace unos años.

Sabemos que estaba en obras en 1591, pero tres años más tarde, el clérigo Alonso González dijo allí la última misa en presencia de Miguel González, el sacristán y los vecinos del Lugar, Juan Grande y Francisco Sanjosé, mientras no pusieran luz, según escribe el visitador en el Libro de Fábrica de ese año.

Durante algunos años realizan diversas obras en el altar, en el tejado y puerta hasta que el Obispo de Segovia la visita el 31 de Octubre de 1609 y ordena "que los ornamentos se lleven a la iglesia con todo lo demás que hubiere". También aconsejaba a los vecinos (pocos y pobres) que si se quedaban sin sacramento, alegaran en Segovia de su parte.

En 1633 se nombra al mayordomo que llevaba las cuentas de la iglesia del pueblo para que se hiciera cargo también de las de la Trinidad, ya que el de aquí se había fugado con las cuentas de los últimos años. Desde entonces, se hace cargo de las diversas obras de manteni­miento de la iglesia de La Nava. De nuevo en 1757 se habla de su mal estado. El visitador en el año 1769 describe su última impresión:

"... y encontrándola sumamente indecente y su fábrica amenazando total ruina, sin puerta y de suerte que se introducen en ella los ganados, y esto dimanado de no tener renta alguna, manda al cura que haga saber a los alcaldes deste Lugar, que si quisieren se mantenga dicha Ermita, haga se repare de todo lo necesario, dejándola decente y cerrada dentro de seis meses, y pasados sin hacerlos, da facultad al cura para que saquen las imágenes que haiga en ella, poniendo las decentes en la Iglesia y enterrando las que no lo estén, haga demoler dicha ermita y aprovechase sus fragmentos en alargar la ermita del Sto. Cristo de la Expiración...". (5)

Ocho años después sólo quedaban las ruinas y la pila bautismal.

ERMITA DEL SANTO CRISTO

Es la única que se conserva actualmente en Nava de la Asunción. En las primeras referencias que se hacen de ella, la denominan EL HUMILLADERO, que originalmente eran lugares con una cruz o imagen existentes a las entradas de los pueblos y junto a los caminos.

Para conocer el inicio de las obras de esta ermita, nos debemos remitir nuevamente al testamento del cura Pedro González:

"...más mando al Humilladero que se hace en este Lugar 1000 maravedís..."

El documento tiene fecha de Octubre de 1591, pero la ermita actual se va a construir en distintas fases, en función de las aportaciones que se van haciendo para la obra, y como se puede apreciar por los distintos estilos arquitectónicos que la definen, dentro del marco del aparejo pinariego con influencias toledanas que la caracterizan.

En el año 1671, la Iglesia destina 1100 reales de limosna para la ermita. Diez años más tar­de se nombra Capellán a Francisco Sanz, perteneciente a la Iglesia de Cuéllar.

En el libro 29 de Fábrica, año 1757 (folio 555 v.), declara el cura Diego de Tobia (copropie­tario en ese momento de la "Casa del Caño" y antepasado de la familia Gil de Biedma como se puede ver en el cap.VI), que en ese tiempo se hizo la sacristía y el retablo, se doró éste y se pintó la cúpula con su aportación y la de otros devotos..." la pintura es igual a la del carmesí de la Patrona de la iglesia parroquial" y añade que "sabido es que en aquel tiempo se constru­yó el presbiterio de la iglesia ".

 

Martínez Descalzo, en la visita del año 1769 (ver ermita de la Trinidad), dijo que si dentro de seis meses el concejo no aderezaba esta ermita, la cual servía de albergue a los ganados, se llevaran los materiales útiles de su derribo y con ellos se alargara la del Humilladero o de la Expiración.

En el año 1773 se construyó la espadaña y parte de la bóveda, con los materiales útiles del derribo de la ermita citada anteriormente. El importe de la obra fue de 9296 reales y 16 mara­vedís. Los asientos contables explican las remuneraciones de los albañiles y carpinteros en función de su categoría, cuyo salario incluía, o no, tal como lo hubieran acordado previamente, el vino que le correspondía a cada operario.

El edificio se mantenía mediante limosnas, en algunos casos obligatorias, como las que tu­vieron que aportar los trabajadores del campo en el año 1772 a cambio de la autorización para faenar durante las fiestas de verano. La Iglesia aportó en esos años 640 reales.

Durante un tiempo, los feligreses donaban también animales. En el año 1774 tenía la ermita del Cristo en propiedad, 48 reses y 18 corderos. En 1794 eran 69 las reses, por cuya guarde­ría y pastos, pagó 175 reales y 4 maravedís, y 18 por el esquileo. También contaba con 34 ovejas, 3 carneros, 11 capones y 10 primates.(6).

La ermita fue totalmente restaurada en su interior en el año 1968, quedando tal y como está actualmente. La restauración y la pintura de la cúpula es obra del pintor vallisoletano afincado en Nava, Eugenio Tejedor, Pucela padre".

                             

 

LA IGLESIA PARROQUIAL

Desde antiguo la iglesia lleva el nombre de la patrona del pueblo, la Virgen de Nuestra Señora de la Asunción. El mismo nombramiento va a recibir el Lugar, anteriormente llamado Nava de Coca, hasta que en el año 1773 le concedan el título de "villa', y pasa igualmente a llamarse Nava "de la Asunción".

El actual edificio de la iglesia está construido sobre lo que fue una antigua iglesia románica. De esta época se conserva la torre (a la que se añadiría el campanario), y la parte de la puerta de entrada, característica clásica del románico. El resto de la edificación se construirá en el siglo XVIII, con un claro distintivo de "aparejo pinariego" (ladrillo y paños), salvo el cimborrio octogonal, que sólo es de ladrillo.

La iglesia tiene planta de cruz latina, formada por tres naves, más ancha y alta la central, coro en alto a los pies y un gran cimborrio en el crucero cubierto por falsa cúpula sobre pechinas y tambor de ventanas. Este, como el resto de las cubiertas de la iglesia está construido con estuco y escayola. El retablo del altar mayor es obra del escultor segoviano Manuel Suárez, datado en el año 1740. La sacristía, situada junto al atrio, conserva un escudo de cali­za procedente de otro lugar. (7)

Se desconoce la antigüedad de la primitiva construcción, pero hay la siguiente referencia lomada de una de las lápidas del interior de la propia iglesia:

"Aquí yace sepultado Benito González cura que fue de esta iglesia y dotó esta Capilla en Abril de 1480..." (8)

Este es el testimonio que conocemos más antiguo de la iglesia, cuya lápida desapareció al ser instalado el pavimento a principios del siglo XX.

La siguiente noticia está fechada cien años más tarde: fue con motivo del fallecimiento del pintor Alonso Castellano el día 31 de Agosto de 1578, cuando su viuda dio poder a Andrés González "para que recibiese de Andrés Servante, escribano de Coca, o de cualquier otro, una obligación a favor de Castellano, sobre la pintura de un retablo que doró y pintó para la iglesia de La Nava de Coca y percibir lo que se la debía a ella y a sus hijos". (9)

También hay noticias del año 1630, en el que "se instalaron en la veleta de la torre los conjuros contra las tempestades, escritos en una vara de angeo". (10)

Va a ser en el año 1734 cuando el limo. Sr. Medrano, Prelado de Segovia, conceda licencia ilimitada al cura párroco del Lugar, Ladrón de Guevara y Valenzuela, para la nueva construc­ción, al mismo tiempo que se hace una "vehemente exhortación a los vecinos para que labrasen gratuitamente las fincas de la iglesia con el fin de destinar sus frutos a la obra". (11)

Un año más tarde se celebrará en Segovia la subasta. A esta obra aportarán todo el maderamen el Prelado y los vecinos, entre los que también contribuyó con 12.682 reales el cura de la parroquia D. Diego Jacinto de Tobía (ver cap.VI), que va a ser el canónigo que inaugure solemnemente la obra de la nueva iglesia.

 

El 24 de Noviembre de 1739 se da en Segovia el "visto bueno" a la obra y a las cuentas finales de gastos por la fábrica de la "Capilla Mayor Nueva", y unos días después, con motivo de la fiesta de la Concepción, el 8 de Diciembre, con licencia del Ilmo. Sr. D. Joseph Francisco Magdaleno, Obispo de Segovia y confesor de la Reina, según se recoge...

"Se hizo la bendición de la Capilla Nueva Mayor de esta Iglesia con las ceremonias que previene el Ritual Romano... también hize la bendición del osario nuevo, habiéndose cele­brado esta fiesta con común alegría y expresión de los vecinos de este Lugar y con la pre­sencia de varios curas del pueblo que ejercían en otros Lugares y altas jerarquías de la Iglesia...". (12)

La fiesta también contó con un presupuesto de cuarenta reales para la quema de un casti­llo de fuegos artificiales, como merecía el acontecimiento.

A partir de esta fecha serán muchas las pequeñas obras que se contabilicen en los Libros de Fábrica del resto de las naves, artesonado, blanqueo, pinturas y mantenimiento.

El órgano data de 1697, fecha en que se compró en Medina del Campo, pero hasta el año 1793 no llegó a instalarse.

Entre los gastos de mantenimiento más repetidos está el de la reparación del tejado y la reposición de las vidrieras. Esto se debe a que en el año 1769 "las había destrozado el huracán y el pedrisco" y se pusieron de momento en la rotonda, cúpula o media naranja. Hasta el año 1955 que se repongan totalmente van a ser reparadas o sustituidas cada cinco o seis años, es­pecialmente después del paso de los franceses por el pueblo en 1812.

También sufrió obras el pórtico en el año 1849, cuando el cura Baltasar del Río ordenó derribarlo y sustituir las tres columnas de granito que hoy adornan la Plaza de la Constitución de Nava. (13)

Ese mismo año, el visitador Sr.Puente, se interesó por la pila bautismal de la iglesia su­primida de Navas de Oro, ya que pensaban que era la que perteneció anteriormente a la ermita de la Trinidad. Se trajo en 1851 por cuarenta reales y se ha venido utilizando hasta el día de hoy. (14)

Del equipamiento o bienes de la iglesia parroquial, dan fe los distintos inventarios realiza­dos desde el año l611. En 1654 se hace, según el visitador, correctamente, como la obligación de dejar constancia notarial y asumir la responsabilidad de su control por parte del párroco, así se confecciona "como debía, ante notario, el regidor del estado de hijosdalgos y el del es­tado de los buenos hombres pecheros".

Será Francisco Sanz de Frutos en el año 1877 quien haga el último gran inventario. Un minucioso catálogo de bienes donde refleja, inclusive, las funciones religiosas, prácticas y costumbres parroquiales, que han sido la base para conocer los datos que hemos utilizado.

 

Desde entonces son muchos los objetos de distinto valor, unos culturales y otros materiales que han desaparecido según manifiesta, en 1978 uno de los últimos párrocos, D. León Barrio: "Hasta ahora la Iglesia ha perdido por ventas un gran patrimonio artístico, pero actualmente no se venden las cosas". (15)

 

                     

 

 

(1)J.M. Merino. La demografía de Torrejón de Ardoz en el s. XVIII, pág. 207.

(2)A.P.NAVA. (Archivo Parroquial de Nava). Libro Becerro 1º. f: 467 v.

(3)Ibidem, f 455 v.

(4)Ibidem, Libro 1° Sacramental, f: 495

(5)Ibidem, Libro 2° de Fábrica, f: 680

(6)   Ibidem, Libro de Inventario de 1877

(7)P.I.C. Ministerio de Cultura

(8)   A.P. NAVA. Libro de Inventario de 1877

(9)   I.ES. (Instituto de Estudios Segovianos). t. XIV, pág. 97

(10) A.P.NAVA. Libro de Inventario de 1877.

(11) Ibidem, Libro 2º de Fábrica, f: 436 y ss.

(12) Ibidem, f: 462

(13) Ibidem, Libro de Inventario de 1877, f: 137

(14) Ibidem, f: 138

(15) Edic. La Torre. Castilla a pie. pág. 79