LOS PRIMEROS POBLADORES

Estos componentes físicos son bastantes frecuentes en los términos de la comarca, de cuyos habitantes tenemos las referencias más antiguas a través de los descubrimientos hallados en Coca correspondientes a la Edad de Bronce, y Segundo Milenio antes de Cristo, como lo demuestran los muchos restos arqueológicos: cerámica campaniforme y útiles de caza.

En cuanto al primer documento escrito sobre la población, data éste del año 151 a. C. Se trata de un episodio que narra los enfrentamientos que los hispanos del interior sostuvieron con los romanos en Coca, en las llamadas Guerras Celtíberas, relatado por el historiador griego Apiano. Sus pobladores eran los vacceos, agricultores que según otro historiador griego, Diodoro de Sicilia, practicaban la agricultura comunal; después de distribuir la tierra cada año, la labraban y una vez recolectados los productos, los hacían comunes y daban una parte a cada uno. Los agricultores que sustraían algo de lo recogido eran castigados con la pena capital... En esa época Roma conquistaba la Celtiberia, y de la mano del General Lucio Lúculo, pusieron sitio a la ciudad de Coca hasta asaltarla y pasar a cuchillo a todos sus habitantes, hombres, mujeres y niños, hasta un total de veinte mil personas. Esta es la cifra que siempre hemos escuchado, pero que, en opinión del historiador A. Schulten, es una exageración tendenciosa de los historiadores romanos, oscilando, según él, entre cinco mil y diez mil, en una Hispania de tres a cinco millones de habitantes. El geógrafo Estrabón dice, hablando de Iberia, que la naturaleza del país y sus habitantes no admitían grandes núcleos urbanos, pues la mayor parte de la población habitaba en los bosques...

La ciudad fue rehabilitada en el año 134 a. C. por Publio Escipión Emiliano, el cual permi­tió a los habitantes desperdigados por la zona que volvieran a ocupar sus casas. Arrasada por Pompeyo, no vuelve a gozar de su esplendor hasta el siglo IV d. C, cuando se va a formar el latifundio de la familia en cuyo seno nació Teodosio el Grande, que 34 años después ascen­dería al trono imperial. Murió en el año 395 después de dieciséis años de gobierno con toda clase de méritos civiles y militares y dejó la herencia de un imperio romano íntegro, que no podrán mantener sus hijos. (6)

Ya en la España Visigoda, la floreciente Coca tiene un obispo designado por el Arzobispo de Toledo, que dirige la diócesis hasta que es invadida por los sarracenos. Alfonso I de Asturias reconquista la ciudad invadida, pasando a los infieles "a cuchillo". Durante años pasa "del poder de un dios a otro" hasta que, en el año 1085, es definitivamente territorio cristiano de la mano de Alfonso VI, restaurando y fortificando la ciudad y repoblando la comarca, Aldeas o Lugares, por castellanos y por familias procedentes de las regiones no conquistadas por los árabes, agricultores y ganaderos que vienen del Norte. (7)

 

 

 

EL NACIMIENTO DE LA COMUNIDAD

Esto trajo consigo medio siglo más tarde (se desconoce la fecha con exactitud), la creación de la Comunidad de Villa y Tierra de Coca, formada por ésta como cabeza y nueve aldeas: La Nava, Moraleja, Santiuste, Bernuy, Villagonzalo, La Fuente, Ciruelos, Villeguillo y Navas de

 

Oro. Además, llegó a contar al menos con once poblados, como El Cantosa! en Coca, Sanchón en Santiuste, Castrillo y Neguillán en Villagonzalo, Torganillo en Bernuy, Santa Trinidad y El Lomo en La Nava, además hay indicios de un tercero, el de Torrejón. Hoy han desaparecido todos, no ha ocurrido así con los pueblos, que son los mismos y continúan formando parte de la misma Comunidad. En cambio Navas de Oro era una aldea compartida por Cuéllar y Coca, con dos parroquias, una en cada Vicaría, que originó dos Ayuntamientos hasta el año 1841. Hoy todavía reparte sus bienes comunales con las comunidades de ambas poblaciones. (8)

A la Comunidad se la conoció como la de "La Cuadrilla de Nuestra Señora de Neguillán", porque en un principio se reunían sus procuradores en Junta, bajo la presidencia del Procu­rador General de la Villa y Tierra, en la ermita de la Virgen de Neguillán, de Villagonzalo, patraña del pueblo. (9)

Respondió también la creación de estas Comunidades a la necesidad defensiva de sus re-pobladores, máxime cuando en los periodos de la Reconquista los terrenos y términos pasaban constantemente de unas manos a otras. Después, una vez recuperados de forma más estable, se dotaban de la máxima seguridad, alrededor del punto o enclave mejor situado defen­sivamente.

Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana contribuyeron plenamente a contener la invasión de los almorávides y mantener en pie de guerra a los cristianos frente al Islam. Las que limitaban con la de Coca, estaban igualmente agrupadas alrededor de im­portantes ciudades fortificadas:

Al Norte con las de Iscar y Cuéllar                 Al Este con las de Cuéllar y Segovia

Al Sur con las de Segovia y Arévalo               Al Oeste con la de Olmedo

 

.Detalle de Mapa de la Provincia de Segovia dedicado al Serenífimo Señor Don Luis Antonio Jaime, Infante de España. Año 1773

 

 


 

EL GOBIERNO DE LA COMUNIDAD

Al frente de las Comunidades se encontraba el concejo de la ciudad o villa más importante, que con su Fuero propio y Mancomunidad de obligaciones, acabaron por constituirse en verdaderas "repúblicas populares" (mientras Europa entera vivía bajo sistema feudal). Directamente vinculadas al poder del monarca, éste regía la comunidad municipal mediante un delegado suyo, si bien con el paso del tiempo se fue limitando su autoridad y, por ende, la del rey. (10)

Las comunidades contrapesaron la potencia económica y política de los nobles y de la cle­recía. A partir del siglo XIII, sin embargo, el régimen municipal castellano va siendo suplantado por el régimen señorial. Alfonso XI (1252-1284) acabó desde sus cimientos con la autonomía municipal y su primitiva organización democrática. Sustituyó el concejo popular abierto por un órgano designado, de nombramiento real: "El Regimiento o Ayuntamiento", constituí-do por un pequeño consejo de regidores que se hizo cargo del antiguo concejo. (11)

Con la aristocratización de los gobiernos municipales y como consecuencia de la falta de auténtica participación popular en la dirección de la "cosa pública", los cargos concejiles se usan, ceden y aún arriendan por los privilegiados como si fueran bienes de su privada pertenencia. Por último, desde la segunda mitad del siglo XIV, los reyes envían a algunos lugares a un funcionario suyo, llamado "corregidor", investido de amplios poderes gubernativos y judiciales. A pesar de las protestas de los pueblos, los Reyes Católicos lo imponen a todas las ciudades y villas con carácter general y definitivo en 1480. (12)

En la Comunidad de Villa y Tierra de Coca estos corregidores se llamaron "Alcaldes de Neguillán", quienes atendían los problemas de cada localidad si no era necesario recurrir al Tribunal de Coca, la cual, como "cabeza", era la única población que tenía personalidad jurídica propia. Poco a poco las aldeas fueron conquistando derechos como el de nombrar pro­curadores propios, que llamaron "del común", y el de elegir entre todos al Procurador General de Villa y Tierra, quien en unión del Ayuntamiento y la Justicia, gobernaban la Co­munidad. (13)

Era, además, oficio suyo "inquirir y saber si hay algunos agravios y perjuicios, y dar cono­cimiento de ello al Regimiento de Coca, para que éste lo provea y lo remedie, sopeña de dos reales para el Común por cada vez que a sabiendas lo dejare de hacer" (Art. 5 Ordenanzas de 1583) (14)

También tenían la obligación de asistir a las Juntas de Neguillán, salvo excusas mayores, "con apercibimiento de que si en lo sucesivo no concurrían a las Juntas, serían castigados con veinte ducados cada vez".

LOS RECURSOS ECONÓMICOS

La principal actividad económica de sus habitantes consistía en el aprovechamiento del suelo que se realizaba sobre la base de explotaciones familiares campesinas que integraban tanto la actividad agrícola como la pecuaria: la labranza del suelo y la crianza del ganado. Los montes y eriales comunales de cada concejo proporcionaban leña, madera y pastos naturales gratuitamente, según la confirmación dada por Felipe II el 14 de Mayo de 1583 que dice:

"A los vecinos de esta villa de Coca y su tierra, de tiempo inmemorial, de los dichos Pinares se les da toda la madera que han menester para sus casas, sin que para ello paguen cosa alguna, y para los edificios que hacen dentro de esta Jurisdicción". (15)

La defensa del pinar queda de manifiesto por las continuas peleas con los vecinos de la colindante Comunidad de Segovia, que llegaba hasta Nieva y Miguelañez, con los que hubo de firmarse en 1482 el siguiente acuerdo:

"...Otrosy que sy alguno vesyno... fuere a cualquier de los dichos pynares...a cortar pino o pynos ó fuese a traer leña de pyno o de retama o de pyornos o de cantueso o de vyxardas, o a faser e sacar tea de quales quier de los dichos pynares...e sus guardas ó cualquier dellos los pueden prender, e llevar, la pena dello segund su hordenanza e costumbre..." (16)

Los pastos eran el principal motivo de querellas por la defensa de las tierras de cada muni­cipio. Así en el año 1491, la Comunidad denuncia en la Chancillería de Valladolid, "la invasión de ganados mayores e menores en los nuestros pastos, por parte de las gentes de Arévalo". Además de condenar en este caso a los abulenses, falla el Tribunal "imponiéndosela con ello perpetuo silencio y quedando la nuestra, para siempre libre de aquel cuidado". (17)

Los ganaderos locales tenían, en cambio, el derecho de llevar a pastar hasta un total de 350 cabezas de sus ganados a los pastos comunales. Los ganados naveros eran estantes, no tenían problemas de abastecimiento ni necesidad de practicar la trashumancia. En cambio el pueblo formaba parte de una gran encrucijada del ganado trashumante castellano que tomaba la dirección de Extremadura todos los otoños. Por el término, la poderosa organización ganadera La Mesta, tenía establecidos distintos caminos de paso: La Cañada Real Leonesa, La Cañada Grande, el Cordel del Ramirón o de los Juncares, y el Cordel de Carrasalinera, aunque no llegaron a instalar ningún puesto de esquileo. (Ver pág. 92)

El arrendamiento era el régimen de explotación agraria más extendido tanto de las tierras comunales como de los particulares y el clero. La siembra atendía las primeras necesidades alimentarias humanas: cebada, trigo, centeno o mosto. Las peores tierras se dedicaban en un principio a la siembra de viñedos. La Comarca tenía unas condiciones relativamente favorables para la uva, respecto del resto de la Tierra de Pinares, donde las arenas son muy abundantes en la composición de los suelos, y deben soportar la aridez de los veranos junto con el rigor de los inviernos, impidiendo que se realice la adecuada concentración de glucosa. Esos vinos serán denominados como ácidos y de mal paladar en la ciudad de Segovia, obligados a tomarlos en virtud de un privilegio de los cosecheros. A partir del siglo XIV, arreciarán perió­dicamente las protestas hasta conseguir, a finales del XVII, que se autoricen abrir en la capital tres tabernas de "vino de calidad", procedentes de tierra de Medina y Coca, Cebreros y La Mancha,... cuyo alto precio sólo podrán pagar los grupos más pudientes de la ciudad. (18)

La caza también era importante. En el siglo XIV, a petición de los concejos, hubo necesi­dad de contratar un montero "para matar los venados que fazen daños en las viñas e en los panes", refiriéndose a las tierras de sembraduría. (19)

Respecto a la pesca, varios pueblos de la Comunidad, entre ellos La Nava, deben acudir a denunciar en la Chancillería de Valladolid el abuso que don Francisco de Fonseca (20) hacía de su prerrogativa de "señorío", al usurpar la posibilidad de obtener los propios habitantes el preciado fruto de los ríos, consiguiendo el siguiente fallo a su favor:

"...condenamos al dicho señor y sus sucesores a que de aquí en adelante para siempre jamás, no arrienden ni veden la pesca de los Ríos ni en parte alguna della, sino que libremente, los dichos concejos de los dichos lugares...puedan pescar en los dichos Ríos guardando las leyes y premáticas destos Reynos E condenamos al dicho don francisco a que buelba y restituya a los dichos concejos e vecinos las penas y maravedís..." (21)

Estas son algunas referencias sobre los medios con los que contaban los habitantes de la Comunidad y el pueblo de La Nava para sobrevivir. Un primer dato sobre el número total de pobladores lo obtenemos de una relación de las personas que tenían obligación de pagar im­puestos en el año 1528. Eran 124 vecinos, lo que vendría a significar 550 ó 600 naveros en esos años del reinado de Carlos I. (22)

Sin embargo y pese a todo lo dicho, el conocimiento de la historia del pueblo, está limitado por dos factores que van a dejar en la oscuridad los primeros siglos de su existencia:

1.- El incendio del Archivo de la Comunidad, en Coca, provocado por los soldados de Napoleón el día 2 de Diciembre de 1808, producto del saqueo en busca de dinero y joyas. (23)

2.- El incendio que destruyó parte del Ayuntamiento de Nava el 10 de Noviembre del año 1920, incluyendo gran parte de su Archivo. (24)

 

NOTAS

 

(1) C. de Lécea. La Comunidad y Tierra de Segovia. c. III, pág. 44.

(2) Archivo Municipal de Segovia. Colección diplomática. Carpeta III, dto. 2. Transcripción de Felipe Rodríguez.

(3) J. Corominas. Diccionario crítico-etimológico de la lengua castellana. Madrid 1954

(4) Diccionario Espasa.

(5) G. Calonge. El complejo ecológico... c. II-7.

(6) J.L. de Frutos. Cauca en la romanización. Pág. y ss.

(7) F. Rodríguez y otros. Coca. c. I

(8) G. Martínez. Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana, c. I

(9) H. Viteri. La Cuadrilla de Ntra. Sra. de Neguillán.c. III pág. 31

 

(10) M. Barrio y otros. Historia de Segovia. pág. 62

(11) Ibidem, pág.65

(12) Ibidem, pág. 65

(13) H. Viteri. La Cuadrilla... c. IV, pág. 46

(14) Ibidem. c. IV , pág. 45

(15) Ibidem. c. III, pág. 28

(16) María Asenjo. Segovia. La ciudad y su tierra a fines del medievo, c. II, pág. 179

(17) H. Viteri. La Cuadrilla... c. VIII, pág. 95

(18) A. García Sanz. Desarrollo y crisis... págs. 25 y 195.

(19) H. Viteri. La Cuadrilla... c. VIII, pág. 110

(20) La familia Fonseca se instaló en Coca en el año 1443, fecha en la que obtuvo el permiso del Rey Don Juán II para levantar el castillo. En 1954, la Casa de Alba, últimos propietarios, lo cedió al Estado para que una vez restaurado sirviera de escuela de capataces agrícolas.

(21) H. Viteri. La Cuadrilla... c. IX, pág. 124

(22) F. Rodríguez. Arch. General de Simancas. H. de Coca.

(23) H. Viteri. Coca durante la Guerra de la Independencia, c. I, pág. 38.

(24) (A.M. NAVA) Archivo Municipal de Nava de la Asunción. Libro de Actas de las sesiones del Ayto. de Nava. 24-4-1921.(25)